Desde la digitalización del punto de venta hasta la inteligencia artificial, las cadenas de restauración avanzan hacia un ecosistema tecnológico cada vez más sofisticado.
Hablamos con responsables de Alsea, Muerde la Pasta, Comess Group, Compañía del Trópico, El Kiosko y Areas para conocer cómo están gestionando esta revolución digital.
La restauración organizada vive una transformación silenciosa pero imparable. Lejos de los focos que iluminan las aperturas o el marketing de producto, hay una revolución tecnológica que redefine desde la cocina hasta la relación con el cliente. “El único elemento constante es el cambio”, resume con precisión Víctor Aguilera, CIO global de Alsea.
Entre las prioridades que comparten las principales compañías del sector, la digitalización integral de procesos, la eficiencia operativa y la mejora de la experiencia del cliente destacan como objetivos comúnmente aceptados. “No se trata de tener herramientas sofisticadas, sino de que aporten valor real en el día a día”, recalca Daniel Sala, CEO de El Kiosko.
Del dato al negocio: integración, eficiencia y escalabilidad

Para lograrlo, el punto de partida es la construcción de una arquitectura tecnológica bien integrada. Desde Compañía del Trópico, David Moral, CIO de la compañía, insiste en la necesidad de un “gobierno del dato unificado que permita obtener una visión 360º del negocio”. Algo que también destaca Guillermo Berincua, Chief Digital Officer de Comess Group, quien habla de la urgencia de “orquestar” las tecnologías para facilitar decisiones relevantes y eficientes.
El TPV sigue siendo el epicentro de cualquier operativa. Pero ya no se concibe como un sistema aislado, sino como un nodo conectado a soluciones de reservas, delivery, RRHH, ERP o CRM. “Hemos simplificado y homologado soluciones a nivel corporativo para evitar la dispersión”, explica Aguilera. En la misma línea, Vicente Catalán, director de TI de Muerde la Pasta, destaca que trabajan con plataformas “que conectan todas las áreas clave del negocio”, mientras que Javier Pulido, director de Tecnologías de la Información en Areas Iberia, asegura que han apostado por “tecnologías estándar concretas que cubren los procesos de negocio de extremo a extremo”.
Análisis de los datos
El análisis de datos también se consolida como una herramienta esencial. En Compañía del Trópico, la implantación de Power BI ha supuesto un cambio de paradigma. “Hemos podido consolidar información procedente de diferentes sistemas y democratizar el acceso al dato”, explica Moral. En El Kiosko, el valor reside en poder “cruzar información de ventas, coste de producto o personal en cada local —propio o franquiciado— para tomar decisiones con criterio”.
Además, la capacidad de anticipación se convierte en una ventaja competitiva. En Muerde la Pasta, la integración de su ERP con herramientas predictivas ha permitido optimizar la planificación de compras y personal, ajustando los recursos a la demanda real. “El objetivo es reducir mermas, anticipar necesidades y mejorar la rentabilidad en cada punto de venta”, señala Catalán. Desde Comess Group, Berincua añade que “si tus datos están bien integrados y estructurados, puedes prever escenarios y tomar decisiones más acertadas en tiempo real”.

Así, la rentabilidad de estas inversiones empieza a demostrarse. En Comess Group, la automatización de procesos back office ha sido una de las apuestas más rentables. “Nuestro ticket medio en Pomodoro ha subido un 30%” gracias al pedir&pagar desde el móvil», celebra Berincua.
En Compañía del Trópico, Power BI y su propio software Athenea han permitido una mejora radical en eficiencia y capacidad de análisis. Por su parte, Muerde la Pasta destaca la implantación de su ERP como un punto de inflexión en el control de inventarios y costes. Areas, por su parte, ha visto un impacto directo en la experiencia de cliente y el ticket medio gracias a sus Smart Kiosks y a soluciones de click&collect.
En todos los casos, la escalabilidad es clave. El sistema elegido hoy debe ser capaz de acompañar el crecimiento de la cadena mañana. “Una tecnología que no se escala es una bomba de tiempo”, advierte Berincua.
En El Kiosko, lo tienen claro: las herramientas deben servir tanto a locales grandes como pequeños, propios o franquiciados, explica Daniel Sala. por su parte, en Areas, cada solución está pensada para absorber un crecimiento sostenido del volumen transaccional, y en Alsea se busca evitar inversiones fragmentadas que dificulten las sinergias. “Si no se elige una tecnología escalable desde el inicio, los costes y la complejidad aumentan de forma exponencial”, advierte Aguilera.
Del back office al cliente: transformar sin saturar
Pero ninguna tecnología tiene sentido sin adopción. Todos coinciden en que la principal barrera es cultural. “La resistencia al cambio en el equipo operativo va a ocurrir, así que hay que enamorarles y hacerles parte del proyecto”, recomienda Berincua. Para Daniel Sala, también es cuestión de pedagogía: “Si no entienden para qué sirve, no lo van a usar”. En Muerde la Pasta, Catalán subraya que el éxito del club “Gente con Pasta” ha venido por su utilidad tangible tanto para cliente como para empresa. “Contamos con más de 600.000 socios registrados y una tasa de conversión superior al 70%”, explica.
Formación, soporte técnico y sencillez de uso son elementos claves para asegurar que las nuevas herramientas no se conviertan en una carga. “La tecnología nunca puede cargar al empleado o cliente; siempre debe mejorar una parte del viaje”, afirma Berincua. En Alsea, la estandarización de procesos también ha permitido que la adopción tecnológica sea más homogénea y previsible en los distintos mercados donde operan.
La experiencia del cliente se sitúa en el centro de todas estas decisiones. Desde kioscos de autoventa hasta apps con fast track o recomendaciones personalizadas, la tecnología acompaña el viaje del consumidor. En El Kiosko, lo importante es que “todo fluya mejor”. Y en Areas, lo llevan al extremo: “Hemos puesto en marcha SELF, el primer restaurante robotizado con IA en un aeropuerto a nivel mundial”, explica Pulido. En Muerde la Pasta, la app permite evitar colas, consultar la oferta de buffet en tiempo real y acceder a promociones exclusivas.

Además, la omnicanalidad cobra cada vez mayor protagonismo. Las marcas se esfuerzan por ofrecer una experiencia coherente y fluida, sin importar si el cliente consume en sala, pide a domicilio o reserva online. “El cliente no diferencia entre canales: para él, somos una sola marca, así que debemos actuar como tal”, sostiene Berincua. Para lograrlo, es imprescindible integrar la tecnología en cada punto de contacto.
La inteligencia artificial ya es una realidad en estos entornos. En Muerde la Pasta se usa para predecir afluencias, personalizar experiencias y detectar fraudes. En Comess Group, destacan su aplicación para generar textos, planificar, analizar reseñas o personalizar recomendaciones. Y desde Compañía del Trópico, David Moral propone una visión pragmática: “la IA no es una solución universal, su valor está en su aplicación adecuada a casos concretos”.
En Alsea, el reto no es adoptarla, sino integrarla de forma estructurada. “No se trata solo de aplicar una IA, sino de diseñar una arquitectura tecnológica capaz de interconectar múltiples sistemas inteligentes de forma ágil y segura”, puntualiza Aguilera.
El papel de los partners tecnológicos también es clave. En Areas, Pulido reconoce que el soporte externo les permite acometer proyectos sin saturar al equipo interno. El Kiosko valora especialmente aquellos proveedores que entienden “los márgenes reales de un restaurante”. Y en Compañía del Trópico apuestan por un modelo mixto: consultorías especializadas para proyectos concretos y partners estratégicos a largo plazo. “En nuestro caso, los mejores partners son los que no solo dominan la tecnología, sino que comprenden de verdad la operativa real del restaurante”, resume Daniel Sala.
Impacto en la sostenibilidad
Por último, cabe destacar que muchas de estas transformaciones tecnológicas también tienen un impacto positivo en sostenibilidad, eficiencia energética y reducción de desperdicio.

Herramientas de monitorización remota, sistemas predictivos de consumo o etiquetas electrónicas permiten reducir errores, anticipar necesidades y minimizar la huella de carbono. Aunque no siempre se visibiliza, la tecnología puede ser un aliado clave en la transición hacia una restauración más responsable y sostenible.
En definitiva, la tecnología ha dejado de ser un extra para convertirse en el motor del negocio. Con visiones complementarias, pero un horizonte común, las grandes cadenas de restauración siguen adaptándose a un entorno en constante evolución. Como concluye Aguilera desde Alsea: “La tecnología no solo acompaña al negocio, sino que impulsa la evolución de la experiencia del cliente”.
Fuente: https://restauracionnews.com/